¿Y SI ME CONVIERTO EN VEGETARIANA?

Vegetariana

¿Convertirse en Vegetariana es hoy en día por moda o por consciencia?

Os cuento mi caso, que inevitablemente, conociéndome un poco, sabréis que pensar en convertirme en vegetariana no es por un tema de moda.

Es la consciencia que se hace presente en mis platos diarios.

Dicho así, lo de “convertir-se en…”, parece extraño pero creo que es la mejor expresión para el caso.

Hace ya un tiempo que el hábito normal y natural que se da en mi seno familiar y social de comer carne me ha empezado a incomodar.

En un primer momento me fui dando cuenta de que la ingesta de carne no acababa de sentarle demasiado bien a mi organismo.

Después de comer carne sentía una pesadez en el estómago.

Las digestiones eran largas y pesadas así que de forma natural fui empezando a eliminar las carnes rojas.

Dejé de comer vaca, vacuno, toro y carnes similares.

De hecho nunca he sido una persona amante de la carne, de esas que en un restaurante nuevo se piden un bistec de canguro, o un filete de avestruz.

Nunca me he comido un entrecot y mucho menos sangriento.

Siempre he sido más vegetariana que cranívora.

¡Pero debo decir que en mi hogar las barbacoas son el top ten!

Y sí, me gustan.

El caso es que las carnes rojas pasaron a un segundo plano y solo las consumía en contadas ocasiones.

El Cordero hace ya mucho que no lo pruebo, su sabor me ha ido dejando de gustar, así de sencillo.

Y si hablamos del pobre conejito, qué decir.

Claro, en casa de mi madre o de mi suegra se cocina conejo, es algo normal.

Sin embargo jamás he comprado conejo para mí, ni lo he cocinado.

Y hoy en día cuando veo las bandejas en el súper con todos los lomitos no puedo evitar contarlos para saber cuántos conejos han muerto por un solo plato en la mesa.

Así de revuelta estoy estos días.

Creo que elgo de vegetariana innata ya traigo conmigo.

Con esto quiero decir que el tema de pasarse al veganismo no es cuestión de un día, ni de una locura transitoria.

Habrá quien es vegetariana porqué se ha puesto de moda, pero entonces no hablamos de conciencia ni de crecimiento personal.

Pero retomando las barbacoas, no nos olvidemos del cerdo del que no se deja ni rastro una vez muerto.

Por no hablar del pollo que es el pan nuestro de cada día.

No, no me siento cómoda comiendo carne.

Aún hoy en día la como, poca, y solo algunas partes de algunos animales.

Con el tiempo me he ido volviendo más y más selectiva.

Mi paladar y mi estómago me han ido indicando que sí y que no me gusta y me sienta bien.

Llegados a este punto ya no puedo decir que la poca carne que como me siente bien.

Creo que la como por costumbre, por rutina, por tradición.

Por no querer ir avisando al personal de mis cambios internos.

Por no enfrentar-me a mi familia el día de Navidad.

Por no querer sentirme cuestionada, criticada o juzgada.

Por evitarme comentarios ofensivos o poco respetuosos con mi camino de vida.

(Me leeo y mi parte vegetariana no para de crecer).

¿Qué diferencia a un perro de un pollo? La consciencia que tengo de él.

Si mi consciencia sigue aumentando me voy dando cuenta que he vivido mirando hacia otro lado.

Hace unos días leí un artículo que me encantó, decía:

¿Serías capaz de coger un hacha y cortarle la cabeza a una gallina?

A lo que yo me respondí: Seria incapaz, no podría hacerlo.

Y menos aún a un corderito o a un ternero.

Así que me dije: ¿Qué estoy haciendo?

Estoy escondiendo la cabeza bajo el ala, estoy mirando hacia otro lado para no responsabilizarme de mis actos.

Estoy siendo hipócrita, amando a los animales y comiéndomelos al mismo tiempo.

No podría comer delfín, ni ballena, ni tortuga, ni elefante, ni un sinfín de animales que existen en el mundo.

Y no podría hacerlo por amor.

Porqué la imagen de ellos que reside en mi mente y en mi corazón me lo impide.

Así que, ver el animal limpito y cortadito en su bandeja preparado para llevar, no es excusa.

Porqué la mente humana es así de simplista.

Quizá no podríamos estar en un matadero con la reses destripadas y colgando pero si comer un filete en salsa ya listo y a punto.

Incluso nos deleitamos con su presentación.

Qué ironía, ¿verdad?

¿A donde quiero llegar con todo esto?

A mi entender, creo que el veganismo, en todas sus facetas y modalidades, es una cuestión de crecimiento personal y espiritual.

Pues implica una mayor consciencia universal en la que todos estamos inmersos, incluidos los animales.

A la vez que supone un reto en nuestro entorno social más inmediato.

Sabemos que superar y transgredir creencias familiares conlleva un gran trabajo personal, a menudo,  poco agradecido.

Sin embargo nos sentimos comprometid@s con nostrotr@s mism@s y nuestra evolución de forma inevitable.

Hoy por hoy sigo consumiendo algunas carnes en contadas ocasiones.

No sé cuanto más voy a estar en esta etapa del proceso, pero estoy convencida de que la transición, en mi caso, será irremediable.

 

Neus Rovira.

 

 

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