Si LA MEDITACIÓN TE ABURRE TIENES QUE LEER ESTO

La Meditación

Mi primer contacto con la meditación fue a los 18 años, cuando me formé en Reiki.

Debo confesar que no comprendía muy bien lo que tenía que hacer ni para qué hacerlo.

Mi primera meditación en grupo se me hizo eterna, me dolían las piernas, me aburrí hasta la saciedad y mi mente no paraba de hablarme.

Durante muchos años no medité y tampoco comprendía a las personas que hablaban maravillas de ello.

Con el tiempo me fui sintiendo mentalmente saturada y en los cursos y formaciones que realicé, practicábamos la meditación.

Poco a poco fui encontrándole el sentido y a pesar de las dificultades mentales que a veces aparecen me iba gustando.

El Hecho es que mi mente se relajaba y aquello me hacía sentir muy bien.

Estuve un tiempo experimentando, una época en la que meditaba y no meditaba, peleándome conmigo misma.

Al final lo comprendí. Decidí formarme en meditación Vipassana y fue un regalo.

Los beneficios de la meditación son incalculables.

Es la mejor herramienta para combatir el estrés.

En los últimos tiempos, la medicina se ha acercado a la práctica de la meditación como tratamiento contra el estrés y la ansiedad, ¿qué os parece?

La meditación ha estado presente a lo largo de la historia de la Humanidad.

Las primeras evidencias registradas datan del 1500 a.C. en la India (Vedas).

Aunque la meditación está más presente en el hinduismo y el budismo, también aparece en el cristianismo, el sufismo y el judaísmo.

O también en las prácticas chamánicas de América e islas del Pacífico.

Sin embargo, en occidente, cada vez son más las personas que siguen esta práctica porque conocen los beneficios cerebrales de la meditación.

 

Meditar

 

Según la 22ª Edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua, meditar es:

“Aplicar con profunda atención el pensamiento a la consideración de algo, o discurrir sobre los medios de conocerlo o conseguirlo.”

Es decir, meditar implica un esfuerzo mental en persecución de algo: la solución a un problema, la reflexión de situaciones inesperadas o adversas etc.

En las culturas orientales sin embargo, la meditación tiene por objetivo calmar la mente.

El estado de paz mental y relajación, beneficios cerebrales de la meditación, nos liberaría del sufrimiento y nos conduciría a la felicidad.

En términos psicológicos, la meditación consiste en acallar nuestros pensamientos.

Durante la meditación anclamos la mente en un estímulo que nos ayuda a ralentizar e incluso a detener la incesante corriente de pensamientos.

De esta forma se obtiene un descanso mental profundo, se eliminan distracciones y preocupaciones.

Así se puede hacer del pensamiento una herramienta más eficiente, estimular la creatividad y obtener calma difícil de conseguir por otros medios.

El elevado número de testimonios sobre los beneficios de la meditación que empezaron a registrarse en la cultura Occidental (sobre todo en EE.UU.) produjo un interés creciente en la comunidad científica.

Esto derivó en numerosos estudios que tenían el fin de investigar sobre los beneficios cerebrales de la meditación.

Algunos de estos efectos son:

Efectos sobre las enfermedades cardíacas: Gestionando correctamente el estrés mediante la meditación se puede reducir la presión arterial en las personas que son normales a moderadamente hipertensas.

Efectos sobre el sistema inmune: La reducción del nivel de glucocorticoides (hormonas del estrés) produce una mejora general del sistema inmunitario. Se reducen las incidencias de infecciones y mejoran las enfermedades autoinmunes.

Efectos sobre el envejecimiento celular: Se ha observado relación entre la meditación y la activación o desactivación de ciertos grupos de genes relacionados con la inflamación, la neutralización de los radicales libres y la ralentización e incluso detención del avance de ciertos tipos de cáncer.

Efectos cerebrales: Meditadores de distintos niveles son capaces de disminuir la emisión de ondas cerebrales cuya frecuencia denota un estado de estrés y aumentar la de ondas cerebrales asociadas a estados de relajación.

Además, son capaces de mantener este patrón de ondas cerebrales tiempo después de haber meditado, lo que se traduce en actitudes relajadas, mejor gestión de las emociones y sensación de bienestar, importantes beneficios cerebrales de la meditación.

Los beneficios cerebrales de la meditación aparecen muy rápidamente. Hay estudios que sugieren incluso que es posible apreciar los beneficios cerebrales de la meditación incluso con sólo diez minutos de práctica regular (Britton, 2007).

 

Los que ya me vais conociendo y me seguís en Facebook sabéis que insisto bastante en la práctica de la meditación aunque solo sean cinco minutos al día.

Cuando os levantéis por la mañana id directos a meditar. Empezad con poco.

Cambiar los hábitos es lo más difícil de todo y vuestra mente querrá ir a por el café o a ver el móvil o lo que sea que hagáis primero.

Y ese ya es un buen indicativo de que necesitamos meditar. La mente es rutinaria y nos controla, nos dice lo que tenemos que hacer.

Si intuye que se lo vamos a cambiar ya nos empezamos a poner nervios@s y nos convence con cualquier excusa barata.

Así que hazlo, demuéstrale a tu mente quién manda. Una vez de acostumbre la meditación se habrá convertido en rutina y de nuevo no lo querrás soltar.

Será una buena rutina, un buen hábito saludable para incluir en tu vida.

Medita cinco minutos y poco a poco verás cómo por ti mism@ los vas alargando en el tiempo.

Meditar es un placer en todos los sentidos.

Neus Rovira.

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