¿ESTÁS EN MANOS DE UN/A BUEN TERAPEUTA?

Hoy me gustaría daros mi opinión sobre lo que yo considero que es un/a buen terapeuta.

Claro está que cada uno de nosotr@s tiene gustos distintos, ¡y para terapeutas colores!

Sin embargo creo que hay unos mínimos que debemos saber distinguir.

 

A lo largo de mi trayectoria como aluma en cusros de terapia y crecimiento personal he tenido la oportunidad de conocer a todo tipo de terapeutas.

Algun@s me gustaban más que otr@s, normal, pero descubrí que es una profesión muy delicada.

Si la terapia no se hace bien podemos acabar más perjudicados de lo que ya estamos.

 

En primer lugar, y más importante a la hora de elegir un/a terapeuta es nuestra intuición.

A veces vamos a un/a terapeuta que nos han recomendado o a uno/a que tiene renombre y buena fama.

En otras ocasiones simplemente acudimos a un centro y nos asignan a quien esté disponible.

Pero en cualquier caso la primera sensación será la buena.

Por más renombre que tenga o por más recomendaciones que nos den nos debemos el favor de tener nuestra propia opinión.

Si estamos a gusto nos quedamos con él/ella sino, seguimos buscando.

 

Lo que está claro es que tenemos que sentirnos confiados, apoyados y respetados.

Tod@s sabemos distinguir cuando estamos a gusto en un lugar.

Y tod@s sabemos distinguir cuando alguien nos inspira confianza o desconfianza, así de sencillo.

Pero vamos al lío…

Claves para saber si estás en manos de un/a buen terapeuta

Un/a buen terapeuta está abierto a escucharte más allá de las palabras.

Estará atento a tus gestos, a tus resoplidos, a tu postura así como al a la dirección hacia donde se mueven tus ojos.

Se fijará en el tono de tu voz para preguntarte luego sobre tus emociones mientras hablabas.

Se mostrará  humilde y jamás te impondrá sus ideas, ni te dirá lo que tienes o no tienes que hacer.

Un/a buen terapeuta será amable en sus palabras, se mostrará respetuoso con tu dolor, tu estrés, tu aflicción.

Centrará la atención en tus creencias invitándote a reflexionar sobre ellas para ver si te son o no funcionales en estos momentos.

Te confrontará pero con una mirada amable, así podrás avanzar sabiendo que, aunque duele, te apoya y está contigo.

Te sacará de tu zona de confort.

Un/a buen terapeuta te avisará si se pierde en tu discurso y hará un resumen para asegurarse de que te está comprendiendo.

No pondrá en boca tuya algo que no hayas dicho. Y si lo hace se disculpará.

Cuando haga una interpretación de tu exposición te indicará previamente que está interpretando para que puedas corregirlo si no te ha captado la idea.

No te dará consejos sino que dejará que saques tus propias conclusiones.

No será tu colega para que no crearte confusiones, estará centrado en su lugar para que tú puedas estar en el tuyo.

Cuando haya pasado el tiempo te darás cuenta de que, en realidad, no conoces a esa persona que tanto sabe de ti.

Un /a buen terapeuta se muestra tranquilo, abierto y dispuesto a ayudarte.

Terapeuta

Si buscas guerra te lo remarcará para que seas consciente de ello pero él no luchará contigo.

Te ayudará a que te responsabilices de ti, de tus emociones, pensamientos y acciones.

No se hará cargo de tu vida, aunque eso sea lo que tú quisieras a veces.

No es Diós, no lo sabe todo ni lo arregla todo.  Te acompaña en tu proceso desde su bagaje y experiencia.

Si considera que no te sirve su tipo de terapia para tus necesidades actuales te redirigirá a alguien más apropiado.

Dirá ‘No’ cuando así lo sienta, no está aquí para contentarte.

Será un espejo de lo que tú eres.

Lo que no te gusta de él es un reflejo de ti mismo que pondrá encima de la mesa para observarlo conjuntamente.

No te juzgará, ni deberías sentirte juzgado. De ser así háblalo abiertamente.

Centrará así tu atención en los hechos relevantes que pasas de puntillas intentado que no se noten.

Detendrá tu discurso si lo considera necesario.

Un/a buen terapeuta se muestra natural, con sus dones y limitaciones. No pretende venderte nada.

No será orgulloso, ni prepotente sino todo lo contrario.

Tendrá en cuenta todos tus aspectos como persona: emocional, mental y físico.

Te sentirás agradecid@ por lo mucho que te ha ayudado.

Cuando estés list@ te dará el alta, no te engañará ofreciéndote aquello que no necesitas.

 

Creo que estas son unas pautas básicas a tener en cuenta para saber si estás delante de un/a buen terapeuta.

Y recuerda que es una persona igual que tú.

Fuera del trabajo comete errores como todo el mundo y tiene relaciones que sanar.

Lucha con su hij@ adolecente o anda entre hospitales cuidando de algún familiar, por poner algún ejemplo.

Ser terapeuta es un trabajo maravilloso, a mi entender, pero los terapeutas no son súperpersonas.

Eso sí, ser un/a buen terapeuta me parece indispensable. Trabajar con la intimidad de las personas no es ningún juego.

Espero haberte ayudado.

 

Neus Rovira.

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